
Epsy
Campbell |
ALAI AMLATINA, 18/06/2008, Brasilia.- El próximo año, del 20 al 24 de abril, en Ginebra, se llevará a cabo la Conferencia de Naciones Unidas sobre Racismo, Discriminación Racial, Xenofobia y Formas Conexas de Intolerancia, para evaluar el cumplimiento de la Declaración y Plan de Acción de Durban 2001.
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En el marco del proceso preparatorio, en Brasilia, del 17 al 19 de este mes de junio, se está realizando una Conferencia intergubernamental de América Latina y el Caribe, y en los días previos tuvo lugar un foro de la sociedad civil. En el acto inaugural, la lideresa afrocostarricense Epsy Campbell Barr dirigió las siguientes palabras a nombre de la sociedad civil.
Saludo a las y los representantes de los gobiernos y demás delegados que se han hecho presentes a esta Conferencia Latinoamericana y Caribeña de revisión de Durban y muy especialmente al Gobierno Brasileño en nombre de la SEPPIR por su compromiso demostrado nacional y regionalmente tanto con la realización de esta Conferencia Gubernamental como por el apoyo a nuestra recién concluida Conferencia de las Américas de la Sociedad Civil. Saludo también a mis compañeros y compañeras de las organizaciones sociales que le han dado vida y sentido a los acuerdos y compromisos de Durban. Como mujer afrodescendiente que forma parte de los más de 150 millones de afrodescendientes de la región, que históricamente han sido víctimas del racismo y la discriminación, es una oportunidad y una responsabilidad dirigirme a ustedes en esta inauguración. Durban permitió que los Estados reconocieran que el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia son realidades en todos los países de la región que afectan a decenas de millones de personas, pueblos y comunidades enteras, convirtiéndolas en víctimas, con una ciudadanía limitada y sin derechos plenos: indígenas, afrodescendientes, migrantes, gitanos, mujeres, jóvenes, LGBT, personas con discapacidad, personas viviendo con VIH-SIDA, privadas de libertad, por su condición racial, étnica y de género enfrentan condiciones inaceptables.
En siete años se ha avanzado, pero la realidad de exclusión, pobreza y negación de derechos persiste para la mayoría de víctimas del racismo, discriminación racial y xenofobia. Aplaudimos las acciones afirmativas promovidas en diferentes países, como el caso de Brasil con sus acciones a favor de jóvenes afrodescendientes en las universidades. Celebramos que muchos países hayan avanzado en diferentes grados con institucionalidades que hagan frente a los compromisos de Durban. Reconocemos no obstante, que los recursos presupuestarios y financieros han sido en general absolutamente insuficientes para hacer frente al problema. Y que el desafío mayor es implementar acciones afirmativas con políticas universales que transversalicen la realidad de las víctimas en todos los programas y acciones de los gobiernos. Reconocemos las acciones dentro del Sistema de Naciones Unidas, pero las consideramos insuficiente, excesivamente focalizadas y sin los recursos presupuestarios necesarios. Lamentamos, que algunos gobiernos que suscribieron Durban vuelvan a plantear internamente que no existe el racismo y alertamos de sectores que encubiertos bajo el perfil del progresismo entorpecen las acciones a favor de las víctimas del racismo, para mantener sociedades desiguales y a millones de personas sumidas en la exclusión. Más que nuevos acuerdos, esta revisión de Durban debe plantear desafíos con plazos, recursos financieros en los presupuestos ordinarios y un fondo significativo especial así como mecanismos de rendición de cuentas, que garanticen la participación activa de las víctimas. Algunas de las acciones deberían de enmarcase en: censos basados en indicadores concretos desagregados por género, raza y etnia, programas y políticas dirigidos a la población joven afrodescendiente e indígena; abordar la violencia racial existente con políticas que enfrenten la criminalización de jóvenes afro y el genocidio justicado en lucha contra la delincuencia; acciones concretas a favor de los migrantes internos, políticas para las mujeres que enfrenten el sexismo y el racismo; incorporar la realidad del racismo en todas las agendas: democracia, crisis alimentaria, crisis energética y ambiental, acuerdos comerciales; derecho a la tierra y territorios indígenas y afrodescendientes y generar un plan de acción de emergencia para la niñez y adolescencia indígena y afrodescendiente.
Los Objetivos del Milenio deben de ser cumplidos a cabalidad en todas las comunidades y pueblos indígenas y afrodescendientes y no conformarse con el cumplimiento de las metas nacionales que encubren las desigualdades internas. La calidad de la democracia y desarrollo de la región están directamente relacionados con la inclusión de las víctimas del racismo y la discriminación. Celebramos esta Conferencia y el proceso de revisión de Durban y nos comprometemos una vez más a ser actores y actoras protagonistas en el proceso contribuyendo con propuestas y haciendo el control social que nos corresponde. Ver también la Declaración de la Sociedad Civil: http://alainet.org/active/24730 |